viernes, 17 de febrero de 2012

miércoles 2 de febrero de 2011


CONSCIENTE, ¿DE QUÉ MÁS?



Hemos dado nuestros primeros pasos en la Consciencia. Nos damos cuenta de algunas de las palabras que repetimos de forma automatizada. ¿Hay algo más? ¿Podemos ser Conscientes de algo más? A ver qué nos parece esto: casi todo lo que nos han dicho en nuestro crecimiento -y después también- es mentira. Es decir, todas las ideas que hemos aceptado como verdad, son falsas. Y esto trae como consecuencia que lo que transmitimos a nuestras criaturas -lo que nos han transmitido- es también falso. Eso que llamamos educación, en realidad no es más que "domesticación".
Miguel Ruiz en "Los Cuatro Acuerdos" describe de forma sencilla y clara esta domesticación. Al leer su desarrollo da la impresión que está contando nuestra infancia.
Nos conformamos ahora con un fragmento:

Adiestramos a nuestras criaturas, a quienes tanto queremos, de la misma forma en que adiestramos a cualquier animal doméstico: con un sistema de premios y castigos. Nos decían:"Eres un niño bueno", o:"Eres una niña buena", cuando hacíamos lo que mamá y papá querían que hiciéramos. Cuando no lo hacíamos, éramos "una niña mala" o "un niño malo".Cuando no acatábamos las reglas, nos castigaban; cuando las cumplíamos, nos premiaban. Nos castigaban y nos premiaban muchas veces al día. Pronto empezamos a tener miedo de recibir el castigo y también de no recibir la recompensa, es decir, la atención de madres, padres, hermanas, hermanos, profesorado, amistades,... Con el tiempo desarrollamos la necesidad de captar la atención ( ) para conseguir nuestra recompensa.
Cuando recibíamos el premio nos sentíamos bien, y por ello, continuamos haciendo lo que querían que hiciéramos. Por miedo al castigo y a la no-recompensa, empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, con el único fin de complacer ( ), de ser lo bastante buenas y buenos para otras personas. Empezamos a actuar para complacer a mamá y a papá, al profesorado y a la iglesia. Fingimos ser lo que no éramos porque nos daba miedo que nos rechazaran. El miedo al rechazo se convirtió en miedo a no ser lo bastante buena persona. Al final, acabamos siendo alguien que no éramos. Nos convertimos en una copia de las creencias de mamá, las creencias de papá, las creencias de la sociedad y las creencias de la religión.
En el proceso de domesticación, perdimos todas nuestras tendencias naturales.

En este breve fragmento, ¿hemos visto algo de la historia de nuestra infancia? ¿lo reproducimos también con nuestras criaturas?


2 comentarios:


Wenky dijo...
Muy interesante, como siempre.
Luis dijo...
A mí también me lo parece, Wenky. Y sobre todo, liberador. Ser Consciente de todoas esas mentiras, tiene como consecuencia que cada vez te vas sintiendo más libre; que cada vez hay más paz en tu interior. (Eso es lo que yo siento, vamos) Un abrazo.

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