viernes, 17 de febrero de 2012

miércoles 2 de marzo de 2011


¿EDUCAR = DOMESTICAR? (II)

"El Encantador de perros" es un programa espectacular (en apariencia, claro). Consigue que animales totalmente fuera de control, se conviertan en dóciles y agradables. César Millán, -el encantador- parte de un principio básico: tratar a un perro, a una perra, como lo que es. Y se esfuerza por explicar a las personas dueñas de esos animales que su comportamiento neurótico al tratarles como si fueran otra cosa, es la causa del comportamiento neurótico del animal.
Luego dedica mucho esfuerzo a "corregir los malos hábitos" (automatismos) sustituyéndolos por otros correctos, hasta conseguir una perra, un perro, dócil, que transmita tranquilidad y sea una buena compañía.
¿Y Supernnany? En apariencia otra vez, su forma de actuar se parece mucho a lo escrito arriba. Incluso podríamos transcribir las mismas palabras: ...dedica mucho esfuerzo a "corregir los malos hábitos" (automatismos) sustituyéndolos por otros correctos, hasta conseguir una.... ¡eeeh!
¡Ay! Aquí parece que nos encontramos con algo que no nos encaja demasiado. ¿Es posible que con esa "pedagogías" actuemos igual con un animal que ...con una persona? ¿Podría ser que si no somos conscientes, es decir, sin darnos cuenta, nuestros esfuerzos se encaminen a conseguir una niña, un niño,... dócil, que no moleste, que haga lo que queremos que haga? Y después, claro, le acariciaríamos el lomo y le diríamos cuánto le queremos... mientras se comporte así.
César Millán repite una y otra vez que una perra, un perro, no es una persona. Y que mientras no se tenga eso en cuenta se producirán comportamientos neuróticos.
... Y viceversa, añadimos, ¿no? Una persona, una niña, un niño, no es un animal. Y más aún: no tiene ni dueña ni dueño. No pertenece a nadie.Y mientras no se tenga eso en cuenta se producirán comportamientos neuróticos.
Tratar a un perro como a un perro, a una gata como a una gata,... a una persona como a una persona, parece fácil, ¿verdad? Sin embargo, en la escuela, en la sociedad, es como si hubiera un empeño en hacerlo difícil. Y por eso, a veces, nos asaltan las dudas: ¿queremos eso? ¿queremos en nuestra vida una niña, un niño, aceptando su Ser, todo su Ser, lo que Es... o necesitamos más bien algo como un animal dócil, que nos haga compañía, no nos lleve la contraria, se deje acariciar cuando nos plazca y se aleje sin protestar cuando no tenemos un buen día?


4 comentarios:


Marinela dijo...
Siempre he dicho que los animales tienen su sitio, nunca deben de ocupar el de las personas. Para las que viven solas, es bueno, les dan compañía y le motivan para salir y relacionarse con otras. ¿Cree que los niños de hoy son más felices que los de otras generaciones? Tienen muchos derechos que yo apoyo, pero falta uno, el derecho de aprender a ser padres y educadores a la vez. Eso no se enseña en las escuelas, lo aprendemos de los nuestros de lo que vemos en nuestra casa, unos con más suerte y otros con menos. Saludos.
Luis Cerron dijo...
La compañía de muchos animales es un auténtico regalo para las personas que tienen la suerte de disfrutar de su presencia. En cuanto a tu interesante pregunta:¿las niñas y los niños son más felices hoy que en otras épocas? No lo sé. La felicidad tiene que ver con que se nos permita SER.Pero no ser de una manera concreta, como quiere nuestra madre o nuestro padre, o como dicen en la escuela que hay que ser. Nacemos con todo lo necesario para SER y por lo tanto para vivir felices. Pero, a los pocos años,tras imponernos de forma inconsciente la necesidad de cumplir con una imagen determinada, nos volvemos grandes artistas de la actuación, haciendo creer a la gente que somos lo que no somos. Esto es agotador y crea mucha tensión (que luego sale como puede en forma de estallidos bruscos de ira, ansiedad,...). Eso es lo que he visto en mi vida y en la mayoría de la gente que conozco de otras generaciones y de la actual. ¿Qué te parece a ti? Un abrazo.
neko dijo...
hombre, no es educar hasta el punto de volver "dócil", yo creo que se trata mas bien de evitar problemas del comportamiento futuros. Creo que cuando vemos a un niño consentido pillarse berrinches y tirarse al suelo pataleando nadie piensa que el niño está siendo si mismo, simple y llanamente sus padres están haciendo algo bastante mal. Resumen, hay que educar a los padres en primer lugar, que ya hay demasiados padres que han tenido hijos por no tener nada mejor que hacer.
Luis dijo...
Agradeciendo tu comentario, me permito, Neko, utilizarlo para introducir alguna cuestión más. Parto de estar de acuerdo en que cuando "cualquier" persona se está tirando por el suelo y pataleando es cualquier cosa menos ella misma. Pero,...¿sabemos qué ha sido lo que ha motivado llegar hasta esa situación? Y no me refiero al momento concreto. ¿Sabemos cuál ha sido el comportamiento que, usando el ejemplo que nos ofreces, ese niño ha tenido que aprender hasta llegar a encontrarse en esa situación? Y más aún; ¿qué entendemos cuando decimos que es un "niño consentido"? Si lo relacionamos con que madre y padre están haciendo algo bastante mal,¿sabemos qué es ese algo? Esa madre y ese padre, seguramente no querrán ningún mal para su hijo, pero, ¿desconocen qué es ese algo que hacen mal? ¿cómo pueden saberlo? Son bastantes preguntas, ¿verdad? ¿Viene bien cuestionarse todo esto? Seguro que también hay múltiples respuestas. Gracias por compartir, Neko.

miércoles 16 de febrero de 2011

¿EDUCAR = DOMESTICAR? (I)






En la televisión cabe de todo. Junto a programas donde el mensaje fundamental es ser el centro de atención de todo el mundo a cualquier precio, podemos encontrar otros que se denominan educativos, pedagógicos, de orientación familiar,... cuyo objetivo parece ser el de ofrecer ayuda a las personas que lo necesiten a través de otras "expertas" en ofrecer esa ayuda. El formato es básicamente: se muestra la "situación problemática", donde la persona que demanda ayuda muestra su desesperación y su incapacidad de gestionar ninguna solución; entra en escena la persona experta que escucha la descripción del "problema" de boca de quien pide ayuda; la persona experta dice lo que está mal y lo que debe hacerse en su lugar; la que pide ayuda pone en práctica lo escuchado en presencia de la persona experta; se corrigen los errores cometidos durante la práctica; por fin, se muestra el gran cambio conseguido y la persona que pidió ayuda expresa en una declaración final lo feliz que se encuentra por el cambio y lo esperanzada que está por sentir que a partir de ese momento su vida va a ser mucho mejor.
"Super Nanny" es el programa estrella entre los de su especie. Lleva años en el modelo español y en algunas cadenas nos lo han mostrado funcionando en otros países. Pero hay más. Entre los más llamativos, porque aparentemente son muy diferentes, están "Hermano Mayor" y otro aparentemente con mayores diferencias: "El encantador de perros". Sí, sí, va de animales.
Los tres cumplen con el protocolo de actuación mostrado anteriormente. En los tres se ofrecen muchas directrices acerca de lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer. Y en los tres parece que si se siguen al pie de la letra esas directrices, se logra la conducta adecuada, desaparece el problema y las personas aprenden a vivir mejor. ¡Demostrado! ¡Se ve en la televisión! ¡Está comprobado! Muy bien. ¿Se puede añadir algo ante esto? Miles de madres y padres van buscando, a veces desesperadamente, la receta que les saque de ese sinvivir que a veces parece la tarea que les corresponde con sus criaturas. La televisión tiene la receta, y como siempre la ofrece en formato rápido y sencillo. Se acabó el buscar. Así hay que educar.... ¿Así hay que educar?
¿Qué nos parece? ¿Nos parece que esto es educar? ¿Nos parece que es intentar arreglar desperfectos educativos? Las personas que aparecen ¿han recibido antes una educación? ¿Ha sido una educación buena? ¿Ha sido una educación incorrecta? ¿Por qué "tienen ese problema"¿Qué es educar? ¿Qué te parece a ti? Se agradece tu compartir.
En la siguiente entrada continuaremos con esto.


2 comentarios:


neko dijo...
A mi parecer estos programas se deberían tomar mas para tomar algunas ideas que como un plan que seguir a rajatabla. La educación no debe tener unas reglas completamente estrictas. Cada niño es especial y tiene unos requerimientos especiales, pero el problema es que nos lo muestran como si fuera algo sencillo de conseguir y al alcance de todos que no es así. Si los propios padres no tienen el conocimiento necesario para sabér cómo actuar ya pueden llevarle super nanys o super nenas que el resultado final será el mismo.
Luis dijo...
Ahondando en tu comentario, Neko: las madres y los padres que desconocen qué hacer con sus criaturas, ¿qué deben aprender primero? ¿a cambiar el comportamiento de niñas y niños? ¿o a ser consciente de que cuando percibimos que algo no va bien en nuestras relaciones, se nos está invitando a realizar una auto observación? ¿Qué tienen que enseñarnos primero: a hacer que cambie el resto del mundo o a ver si se puede dar en mí algún cambio? ¿Es posible que queramos recorrer demasiado rápido el proceso? ¿Es posible que en la mayoría de las ofertas (de especialistas) que se nos ofertan, nos estemos saltando el primer - y fundamental - paso? ¿Es posible que por no dedicar tiempo a ese paso (miedo, pereza,...)todo el resto de la información recibida nos da la sensación de que no funciona como desearíamos? Última: ¿sirve de algo tanta pregunta? Cada cual seguro que tiene una respuesta. Gracias otra vez por ofrecernos tus comentarios. Un abrazo.

Enlaces a esta entrada

miércoles 2 de febrero de 2011


CONSCIENTE, ¿DE QUÉ MÁS?



Hemos dado nuestros primeros pasos en la Consciencia. Nos damos cuenta de algunas de las palabras que repetimos de forma automatizada. ¿Hay algo más? ¿Podemos ser Conscientes de algo más? A ver qué nos parece esto: casi todo lo que nos han dicho en nuestro crecimiento -y después también- es mentira. Es decir, todas las ideas que hemos aceptado como verdad, son falsas. Y esto trae como consecuencia que lo que transmitimos a nuestras criaturas -lo que nos han transmitido- es también falso. Eso que llamamos educación, en realidad no es más que "domesticación".
Miguel Ruiz en "Los Cuatro Acuerdos" describe de forma sencilla y clara esta domesticación. Al leer su desarrollo da la impresión que está contando nuestra infancia.
Nos conformamos ahora con un fragmento:

Adiestramos a nuestras criaturas, a quienes tanto queremos, de la misma forma en que adiestramos a cualquier animal doméstico: con un sistema de premios y castigos. Nos decían:"Eres un niño bueno", o:"Eres una niña buena", cuando hacíamos lo que mamá y papá querían que hiciéramos. Cuando no lo hacíamos, éramos "una niña mala" o "un niño malo".Cuando no acatábamos las reglas, nos castigaban; cuando las cumplíamos, nos premiaban. Nos castigaban y nos premiaban muchas veces al día. Pronto empezamos a tener miedo de recibir el castigo y también de no recibir la recompensa, es decir, la atención de madres, padres, hermanas, hermanos, profesorado, amistades,... Con el tiempo desarrollamos la necesidad de captar la atención ( ) para conseguir nuestra recompensa.
Cuando recibíamos el premio nos sentíamos bien, y por ello, continuamos haciendo lo que querían que hiciéramos. Por miedo al castigo y a la no-recompensa, empezamos a fingir que éramos lo que no éramos, con el único fin de complacer ( ), de ser lo bastante buenas y buenos para otras personas. Empezamos a actuar para complacer a mamá y a papá, al profesorado y a la iglesia. Fingimos ser lo que no éramos porque nos daba miedo que nos rechazaran. El miedo al rechazo se convirtió en miedo a no ser lo bastante buena persona. Al final, acabamos siendo alguien que no éramos. Nos convertimos en una copia de las creencias de mamá, las creencias de papá, las creencias de la sociedad y las creencias de la religión.
En el proceso de domesticación, perdimos todas nuestras tendencias naturales.

En este breve fragmento, ¿hemos visto algo de la historia de nuestra infancia? ¿lo reproducimos también con nuestras criaturas?


2 comentarios:


Wenky dijo...
Muy interesante, como siempre.
Luis dijo...
A mí también me lo parece, Wenky. Y sobre todo, liberador. Ser Consciente de todoas esas mentiras, tiene como consecuencia que cada vez te vas sintiendo más libre; que cada vez hay más paz en tu interior. (Eso es lo que yo siento, vamos) Un abrazo.

sábado 1 de enero de 2011

AÑO NUEVO, CONSCIENCIA NUEVA



En época de deseos, cuando nos toca hablar sobre nuestras criaturas, aunque dejamos entrever discretamente nuestras aspiraciones, terminamos casi siempre con la sentencia:
"Pero lo importante es que ella, que él, sea lo que quiera. Yo eso siempre lo respetaré".
¡Ay, nuestros deseos! Nuestros buenos deseos. ¿Sabemos realmente qué significa respetar lo que es cada persona (aunque esa persona sea "nuestra" hija, o "nuestro" hijo)?.
Antes de sumergirnos en mayores profundidades podemos hacer un pequeño (?) ejercicio de Consciencia:
Aprovechando que creemos que comienza algo (¿un año?) nos podemos animar a "comenzar" una nueva forma de observar nuestra relación familiar. ¿Cuántas veces me veo (sí, como si me estuviera viendo en una película) repitiendo a mi hija, a mi hijo, expresiones...
De estilo generalista, es decir, que le añades cualquier cosa; valen para todo:
-"Tienes que..."
-"No hagas eso..."; "Así no..."; "Deja, ya lo hago yo..."
-"Eres una..." "Eres un..."

Más concretas:
- "Esa ropa no..."; "Ponte esta otra..."
-"¡Cállate!" -"¡Contestame!"
-"Recoge..." "Guarda todo" -"Saca de ahí..."
-"¡Come! -"No comas (tanto, ahora,...)"
-"¡Muévete!" -"No te muevas..."
-"Ponte la ropa" -"Quítate esa ropa"
-"¡Más deprisa!" - "¡Más despacio!"
-"Duérmete" -"Despierta"
-"Ven" -"Vete"
-"Ahora sí" -"Ahora no"
-.......... (seguro que se te ocurren unas cuantas más)

Hasta llegar a una expresión que tal vez lo engloba todo:
"¡Estoy hasta.......(el moño, las narices, los...)!"

¡Ah!, eso sí. Todo lo redondeamos con un enorme ¡POR FAVOR!:
¡¡¡¡Cállate!!!!!..... por favor.
Mandamos (obligamos a realizar ) algo a alguien, pero a la vez "pedimos" que nos haga el favor de hacer algo (¿de verdad le estamos dando la opción de que decida si nos hace o no el favor?)


¿Podemos vernos así? ¿Representando ese papel? Sí, sí, el nuestro, no el de nuestras hijas y nuestros hijos. ¿Podemos ser conscientes solo por un momento, por este día (¿y el resto de la vida?), de las veces que le repetimos a una persona cómo debe ser? Ojo. Sin juicios. Sin bondades ni maldades. Es una peli donde no hay gente buena o mala. Simplemente sentarnos en la butaca de nuestra conciencia y vernos actuando, interpretando nuestro papel.
¿Podemos?¿Sí? Felicidades. ¿Quieres compartir el resultado de ese día de observación? Te lo agradecemos.
Ser consciente es el primer paso. Lo que tiene que llegar, llega. 




martes 21 de diciembre de 2010

¿"ASÍ DEBERÍA SER EL AMOR VERDADERO"?


Lo siento, le he cogido gustillo a esto de aprovecharme de lo escrito por otras personas. Qué le vamos a hacer. Tras leer la anterior entrada, me tienta otro fragmento del libro "Libertad", de Osho. En esta ocasión me ha asaltado la duda: ¿será demasiado atrevido para quienes lo lean? Desde luego no es para cualquiera... pero, a estas alturas, las personas que sigan leyendo las aportaciones de este blog seguro que han dado un paso más allá de lo que "la tradición" nos quiere imponer.
Imaginaos que en lugar de Osho a su padre, lo que vais a leer es de una persona adolescente a su padre... o a su madre... vamos, de tu hija o de tu hijo, a ti.

Era una lucha constante con mi padre. Era un hombre muy cariñoso, muy comprensivo, sin embargo, solía decir:
´Tienes que hacerlo´.
Y mi respuesta era siempre: ´No puedes decirme: "Tienes que hacerlo"; solo puedes proponerme: "Si quieres, puedes hacerlo; si no quieres, eres libre". Tiene que ser básicamente mi decisión, no la tuya. Soy obediente a la verdad, a la libertad. Puedo sacrificarlo todo por la verdad, por la libertad, por el amor, pero no por ninguna esclavitud. Tus "deberías" apestan a esclavitud´.
Pronto comprendió que no soy ni de los obedientes ni de los desobedientes:
-No estoy diciendo: ´No lo haré´,
simplemente digo: ´Retira tu "deberías". Dame espacio para decidir si quiero decir sí o no, y no te sientas ofendido si digo no.
Es mi vida, tengo que vivirla, y tengo todo el derecho a vivirla a mi manera. Tú tienes mucha experiencia; puedes sugerir, pero no voy a aceptar órdenes de nadie. Cueste lo que cueste, no importa cuáles sean las consecuencias, no voy a aceptar que nadie me dé órdenes´.
Y poco a poco dejó su ´deberías´. Empezó a decir: ´Hay este problema. Si te parece, puedes ayudarme; si no tienes ganas de ayudarme, es tu decisión´.
Yo comentaba: "Así debería ser el amor verdadero".

¿Es posible tener una relación así? ¿Os parece peligroso? ¿A cuántas chicas y a cuántoschicos les gustaría poder repetir esas palabras en voz alta en sus casas? ¡Cuántas chicas y cuántos chicos me las han dicho a mí porque no se atrevían a decirlas en casa! Más aún, ¿no las has pensado (solo pensar, porque decirlas estaba prohibido) tú alguna vez? Yo sí, por supuesto.
¿Te gustaría vivir sin "deberías" y con más confianza en el "poder" (empoderamiento) de todas las personas que comparten tu vida?


viernes 19 de noviembre de 2010

¿Y EL AMOR?

¿Amamos a nuestras hijas, a nuestros hijos?
-¡¡Por supuesto!!! Respondemos rápidamente con un cierto tono de indignación. La duda ofende.
Sí, pero, cuando decimos que amamos, ¿en qué estamos pensando exactamente? ¿qué es eso del Amor? Ante esta pregunta, es posible que nuestra respuesta ahora no sea tan rápida como la primera.
Ante la pregunta ¿qué es el Amor? nos sucede como con la de ¿quién soy yo?: es más fácil buscar por el lado contrario: ¿qué no es Amor? (y la otra: ¿qué no soy yo?)
Sobre lo que no es Amor tenemos montones de ejemplos (solo hay que fijarse en nuestros comportamientos inconscientes). Siguiendo la inercia de las últimas entradas, me aprovecho de un fragmento del libro de Jorge Lomar "La Inteligencia del Amor" donde pone al descubierto distintos falsos amores que sin embargo en muchas ocasiones los consideramos verdaderos porque así nos lo han transmitido: amor condicionado, amor romántico, amor mercantilista, amor efímero, amor proteccionista, amor sacrificado,...

Del AMOR CONDICIONADO escribe:

Es el apego adictivo aprendido en la familia y en el caldo cultural ..... Nuestros padres (nuestras madres), ......... nos mostraron formas distorsionadas de amar que a su vez, ellos (ellas) habían aprendido... Es el amor desde el temor.
Si haces lo que yo quiero, te amo. Si no lo haces, no te amo. El premio y castigo se ha llevado a cada rincón de nuestra relación social: familia, pareja, educación, empresa, gobierno, leyes, etc. Todo refleja el amor condicionado en nuestros códigos sociales. El mérito, el reconocimiento, la apreciación exterior es el sentido social de la palabra "éxito" ..........
El pseudoamor basado en la manipulación , ..... tiene como objetivo ...... el modelado de personalidades "correctas" para el sistema social imperante. Este amor no se fundamenta en la libertad, sino que la teme. Este amor se basa en que temas perderlo, para así poder controlarte......... se basa en el temor.
....

El temor a perder la aceptación y el amor, hace que los seres humanos olviden su creatividad, su libertad y su expresión primigenia. En su defecto nos dedicamos principalmente a seguir el juego social para mendigar migajas de reconocimiento externo.
Este modelo de "amor", basado en el temor, genera el sistema de pensamiento que produce los celos, la posesividad, la dependencia, la infravaloración, la separación sexista, etc.


¿Te suena? ¿Reconoces algo de eso a tu alrededor?

miércoles 4 de agosto de 2010

MATERNIDAD Y PATERNIDAD: ¿PAPEL O FUNCIÓN?

Releyendo la entrada del papel de madre y padre he recordado lo que escribió Eckhart Tolle al respecto. Con algunas adaptaciones que me permito respecto al uso no sexista del lenguaje, más o menos viene a decir:
"Muchas personas representan papeles cuando hablan con niñas y niños. Utilizan palabras y sonidos tontos. Les hablan con aires de superioridad, desde arriba. No les tratan como a iguales. El hecho de que por, el momento, sepas más o seas más grande no significa que no sean tus iguales. La mayoría de las personas, en algún momento de su vida, se encuentra con que es madre o padre, uno de los papeles más universales. La cuestión más importante es: ¿eres capaz de cumplir la función de madre o padre y cumplirla bien, sin identificarte con esa función, es decir, sin que se convierta en un papel? Parte de la función necesaria de madres y padres es atender las necesidades de las criaturas, evitando que se metan en peligros y,a veces , diciéndoles lo que tienen o no tienen que hacer. Pero cuando ser madre o padre se convierte en una identidad, cuando tu sentido del yo se basa totalmente o en gran medida en ello, la función se sobreactúa, se vuelve exagerada y se apodera de ti. Dar a las criaturas más de lo que necesitan, excediéndonos, se convierte en malcriarlas. Evitar que corran peligros (absolutamente ningún peligro) se convierte en una sobreprotección que resulta perjudicial para su necesidad de explorar el mundo y probar las cosas por ellas mismas. Decirles lo que deben o no deben hacer se convierte en control absoluto, en opresión."
Una función es un servicio que hacemos a otras personas. Identificarnos con un papel es creer que somos eso.
¿Realizamos bien nuestra función de ayudar en el proceso de crecimiento de nuestras criaturas? ¿O cumplimos un papel, nos lo creemos y no podemos abandonarlo nunca?
Hace años desde la psicología, alguien puso de moda- y algunas personas lo adoptaron como argumento para mantener ciertas formas de actuar- la idea de que madres y padres no deben tener relaciones de amistad con sus hijas e hijos:
-"Yo no soy su amiga/o", se oye de vez en cuando. Para a continuación poder defender su "derecho" en nombre de su "papel" de madre o padre a ejercer la autoridad sin tener en cuenta lo que sientan o piensen esas personas de menos años.
¿Nos identificamos con ese papel?

domingo 4 de julio de 2010

IMPARCIALIDAD


Leyendo el "Tao Te Ching" (El Libro del Tao), me he detenido en un fragmento
que curiosamente parece escrito para quien se dedique a la Mediación
(sea a través de la Psicopedagogía, abogacía,...) tanto de familias como de cualquier otra relación entre personas donde pueda darse algún tipo de conflictos. Escrito hace más de dos mil quinientos años sigue teniendo la misma fuerza. No sólo aplicable entre personas adultas. Como indicábamos en la entrada del "papel" de madre y padre, hay quienes utilizamos unas preguntas para "interrogar-nos" sobre nuestra actitud ante nuestras criaturas. Lao-Tse nos ofrece algunas más.
Un texto tan profundo como el que aparece a continuación, ¿puede servirnos para intervenir ante las dificultades cotidianas de relación entre nuestras criaturas y familiares en general?

¿Puedes mediar entre asuntos emocionales sin tomar partido ni escoger una parte favorita?
¿Puedes respirar libremente y mantener la relajación, aun en presencia de temores y deseos?
¿Has aclarado tus propios conflictos? ¿Has limpiado tu propia casa?
¿Puedes ser amable con todos los bandos y dirigir al grupo sin dominarlo?
¿Puedes permanecer en actitud abierta y receptiva ante cualquier tema que surja?
¿Puedes mantener tu paz cuando has hallado la solución y el resto aún lucha por descubrirla?
Aprende a mandar como quien da un alimento.
Aprende a mandar sin posesividad.
Aprende a ayudar sin que se note.
Aprende a mandar sin sujetar (reprimir).
Todo esto lo puedes hacer si permaneces imparcial, con lucidez y con los pies en la tierra.
(Lao-Tse)

Casi nada.





2 comentarios:


LordDoro dijo...
Hola Luis, el text me hizo reflexionar de que es mas importante en mi trabajo, mas importante que un metodo o una tecnica. Es la actitud de encontrar a la gente. Y que nunca deje de "interrogar-me": Cuales son mis propios asuntos? He limpiado mi propia casa? Puedo estar imparcial independente del tema? Cuales son mis propios deseos y temores? Me he propuesto de preguntarme mas. Y ahora tengo algunas preguntas tan buenas! Gracias. (Perdon por mi espanol raro). Saludos de Alemania Doro
Luis dijo...
Hola Doro: Me ha alegrado mucho leer tu comentario. Hace diez días hablábamos a 800 kms de aquí y ahora nos "escribimos" a 2000 kms,pero lo que se comunica no tiene distancias. ¡Qué interesante lo que escribes! Yo también creo que hay algo más importante que un método o una técnica. Tú mencionas la actitud de encontrar a la gente. En ese encuentro está la clave. Hay personas que no usan métodos ni técnicas, pero conectan desde el Ser, desde lo esencial, con aparente facilidad, porque ahí, todo está en conexión. Intentamos aprender de esa gente. Y cuando nos acercamos un poquito a esa experiencia, sentimos que es el camino. Y así, Alemania, País Vasco,...todo queda muy cerca. Un abrazo muy fuerte. Luis

¿"PAPEL" DE MADRE O PADRE?

miércoles 9 de junio de 2010



Como tantos "papeles" o roles que se nos van imponiendo desde nuestra más tierna edad, la sociedad (¿qué es eso?) nos impone otro: el de ser madre, el de ser padre. Eso supone "ser algo" para lo que no se nos ha preparado con una carrera o master o cursos especializados. Y aun así, tenemos que "ser madres" o "ser padres". Pero como sentimos que no podemos cumplir bien con esa "profesión" para la que no se nos ha cualificado, nos sentimos mal, se nos crean sentimientos de culpabilidad.
No se nos permite SER, sin más, y poder convivir con otras personas (nuestras hijas y nuestros hijos) a quienes podamos permitir SER, sin obligarles a adquirir otra profesión: la de hija o hijo.
Esta situación neurótica -no poder SER y hacer como si fuera- nos lleva a obligar a nuestras criaturas a que aprendan comportamientos tan neuróticos como:
-Comer cuando no tienen hambre ("¡En casa siempre se come a las 12!") y no comer cuando tienen hambre ("¡No comas ahora que si no luego no comerás!");
-Dormir cuando no tienen sueño ("¡A las nueve a la cama!") y no dormir cuando tienen sueño ("¡A levantarse, que son las 7 y hay que prepararse para ir al cole!");
-Perdonarnos y querernos cada vez que les gritamos, pegamos, utilizamos como objetos de nuestra propiedad ("Ay, cariño perdona, con tanto estrés pierdo el control y al final la pago contigo") y no sentir la misma comprensión y afecto por nuestra parte cuando su comportamiento no es el que nos gusta ( y no escribo "cuando su comportamiento no es el correcto").
La lista puede ser extensa; cada cual puede hacer la suya. Ser conscientes es el primer paso antes de aprender. Porque sí podemos aprender. Pero teniendo en cuenta que entre quienes "enseñan" hay también mucha variedad, mucha interpretación.
Entonces, ¿cómo acertar? ¿A quién hacer caso? ¿A quien dice que tengamos a nuestra criatura llorando toda la noche para que aprenda a dormir (¡!) o a quien dice que le atendamos o incluso que podemos tenerla en nuestra cama?
En las ocasiones en las que se plantean dudas, algunas personas nos hemos guiado por una pista: ¿mi comportamiento está enraizado en el amor? ¿no hay rencor en mi acción? ¿no es una "reacción? ¿mi hija o mi hijo no me ven como a una persona enemiga, como a una sargenta, como a un sargento? ¿puedo seguir diciéndole en ese momento que le quiero? ¿puedo pensarlo?...
Cuestionarse todo esto es ser consciente. Y ser consciente es descubrir que existe otro modo de vivir la experiencia de acompañar en su proceso de SER a hijas e hijos que sólo desean la oportunidad de mostrarnos su amor constantemente... si se lo permitimos.
Dice el poeta Kabir:
¿De qué le sirve a la persona sabia abstraerse en el estudio detallado de palabras sobre esto y lo de más allá, si su pecho no está empapado de amor?
¿De qué le sirve a la persona asceta vestirse con vistosos ropajes, si en su interior no hay colorido?
¿De qué te sirve limpiar tu comportamiento ético hasta sacarle brillo, si no hay música dentro de ti?
.......¿De qué nos sirve ser "madres perfectas", "padres perfectos", si nuestro pecho no está empapado de amor,no hay colorido ni música en nuestro interior?

7 comentarios:


Marinela dijo...
Estoy contigo, lo más difícil y delicado y no hay enseñanza para ello.
Luis dijo...
Prestar atención a la vida nos lo puede ir enseñando mientras el mundo oficial de la educación va cambiando. Prestar atención a cosas como las que tú nos ofreces en tus blogs, llenas de colores, olores, sabores,... ¿te imaginas escuelas donde aprender fuera acompañarte por el campo, la ciudad, mirando, buscando un rincón, un encuadre? ¿o ayudarte en la cocina elaborando panes? ¿O compartir, pincel en mano, los sentimientos que afloran a través de colores alegres, tenues, vigorosos, suaves...? Sin enfados, por el placer de aprender... y disfrutar. Atender a la vida...como es. Un abrazo
Marinela dijo...
Hola Luis: me interesan todas estas cosas de las que hablas, hoy no me puedo parar para escribir más extensamente de ellas, cuando vuelva lo haré. Gracias por pasar por mis blog, no era mi intensión dejarte unas letras para que lo hicieras, solo me interesó lo que escribes. Gracias de nuevo.
Marian dijo...
Hola Luis!! Has vuelto!!! Hacía muchísimo que te había perdido la "pista"!! ¿Qué tal estás? Por aquí estamos bien, pasando el día a día. Un beso!
Monica dijo...
Me emociana leer esta entrada. Al principio, con mi primer hijo, cometía el error de creerme todo lo que me decían: !no le cojas que se acostumbra!, !ahora tiene que comer! !no duermas con él!, etc...todo eso generaba en el bebé y en nosotros una gran ansiedad, la sociedad nos aparta de ellos desde que nacen, creo que es por la forma de vida que llevamos. Al poco tiempo decidimos utilizar nuestro instinto y dar a nuestro hijo lo que necesitaba, amor y protección. Con los pequeños ya teníamos más experiencia, aunque seguimos cometiendo errores. Gracias por la ayuda que encontramos con lo que nos escribes. Un abrazo
Luis dijo...
Hola Marian: Yo también me alegro mucho de contactar otra vez contigo. Ya ves, además de las cosas de la vida, las dificultades "técnicas" me han dejado bastante aislado de este mundo virtual. Pero quitando estas cosas, disfrutamos cada vez más de la vida y de las personas (lo que es una redundancia).Un beso de todo corazón para ti y toda la familia.
Luis dijo...
Mónica   : A mí también me emociona leer tu comentario. Felicidades por vivir de forma consciente, por no "tragarlo" todo pensando "¿será así?". Felicidades por hacer caso a lo que sale de lo más profundo de vuestro ser. De ahí no puede salir nada malo. "Amor y protección" escribes. ¿Qué puede ser más importante que eso? Sí, podemos seguir cometiendo errores, pero si no se crean resentimientos ni odios, lo esencial se transmitirá y lo circunstancial pasará. Un fuerte abrazo

¡¡¡DECÍAMOS AYER...!!!

lunes 31 de mayo de 2010


Se dice que Fray Luis de León, cada día comenzaba sus clases en la universidad recapitulando lo tratado el día anterior. Sus primeras palabras eran: "Decíamos ayer...". Se dice también (se dicen tantas cosas), que tras estar encarcelado durante cinco años por una acusación que al final se demostró falsa, su primera clase, de vuelta ya a su puesto en la universidad, fue: "Decíamos ayer..."
Así, como si nada hubiera pasado. Recapituló y siguió hablando.
La última entrada de este blog fue hace un año y casi tres meses. Como una condena. Condenado a no escribir. No porque no pasaran cosas, sino porque lo pasado no puede expresarse. No al menos con palabras. Podría parecer trágico (a mí a estas alturas me parece cómico) tras haber ejercido como profesor de Didáctica de la Lengua y la Literatura en la universidad, el hecho de reconocer que el lenguaje es un instrumento limitado; que nunca podrá expresar lo que realmente queremos transmitir. De ahí la cantidad de situaciones problemáticas que se generan sólo "porque no nos entendemos".
Dice Miguel Ruiz, el autor de Los Cuatro Acuerdos, que para conocer la verdad tenemos que experimentarla, pero que no es posible expresar la verdad con palabras. Según él, y yo al final he tenido que estar de acuerdo en esto, tan pronto como empezamos a hablar sobre la verdad, tan pronto como la expresamos con palabras, deja de ser verdad. La verdad solo podemos experimentarla, sentirla. Si intentamos elaborarla con palabras, sólo conseguimos una historia, que sólo es verdadera para quien la crea. Y cada persona crea su historia.
Experimentar la verdad te deja sin palabras. Curioso, ¿no? En nuestra sociedad parece que eso carece de sentido. Quien cree estar en posesión de la verdad, se empeña en defenderla... sin parar de hablar. Si nos fijamos en la clase política... en las tertulias de radio y televisión... en nuestras conversaciones... en los sermones a nuestras criaturas... No podemos estar en silencio. Tenemos que proclamar la verdad... nuestra verdad.
A comienzos del segundo cuatrimestre de este curso, se me propuso utilizar unas horas de clase de la asignatura de Didáctica de la Lengua en la Escuela de Magisterio de Bilbo para tratar el tema de la igualdad de género.Yo planteé hacerlo en formato taller, en vez de charlas de una persona "experta". Se llevó a cabo y por los comentarios que el alumnado escribió posteriormente, fue un rotundo éxito. ¿El secreto? La participación de todo el mundo. La dinámica de trabajo en grupos donde cada cuál pudiera exponer sus vivencias, opiniones,...
Mi parte consistió en organizar, dar alguna que otra pista y sobre todo ESCUCHAR. Difícilmente habría logrado con varias horas de "monólogo especializado" la mitad de lo que entre todos los grupos analizaron y dejaron escrito en grandes papeles pegados a la pared.

Alguien dijo que no hay personas educadoras, sino personas que cuentan lo que han puesto en práctica intentando educar a otras personas.
¿Qué hacemos con la psicopedagogía? ¿Qué hacemos con los "papeles" de madre y padre? Eso se pregunta diariamente mucha gente (en la siguiente entrada lo comentaremos). ¿Cómo puedo acertar?
Sólo podemos contar nuestra historia. Y esa historia es verdad para cada cual. Si aceptamos que hijas e hijos puedan contar su historia, posiblemente hablaremos menos, sentiremos más... y habrá más paz en nuestras vidas... esa al menos es la historia que yo puedo contar.